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Hay cóleras que cambian el mundo.


La de Bernard Doriez nació de un constatación brutal: cada carenado, cada antifouling aplicado en los cascos de los barcos, envenenaba silenciosamente los fondos marinos que él apreciaba. Marinero de corazón, arquitecto textil de profesión, Bernard no aceptó esta fatalidad. Estaba cansado. Cansado de contaminar por costumbre. Cansado de hacer "como todo el mundo"..


Entonces él reflexionó. Y él inventó.

Una idea simple, pero revolucionaria


En 2004, Bernard imagina una funda textil a medida, capaz de proteger los cascos sin recurrir a biocidas tóxicos. Una solución elegante, eficaz y sobre todo limpia.


Él presenta una patente, desarrolla un software, selecciona materiales específicos. Durante años, prueba, ajusta, perfecciona. Luego, en 2020, interviene Lucie, su hija, con quien funda K-Ren, una empresa familiar impulsada por una visión clara: proteger los barcos y el mar de otra manera..

Aventura familiar y lucha compartida

Lucie, con diez años de experiencia en el sector biomédico, se une a su padre, convencida por el proyecto. Juntos, transforman una invención artesanal en una solución industrial.. 

Su funda, 100 % reciclable, se instala en unos minutos y se adapta a todas las formas de barcos. Evita el fouling – la acumulación de algas y mejillones en el casco – sin ningún uso de productos químicos..

Se acabaron los raspados, las pinturas abrasivas, las contaminaciones invisibles. Con K-Ren, los navegantes optan por un mar más saludable, sin antifouling. Una funda dura en promedio diez años y representa una inversión tanto ética como económica.. 


Su eficacia está probada, ya que hasta la fecha, K-Ren equipa más de 300 barcos en Francia.

Una alternativa sostenible al carenado tradicional

K-Ren, no es solo una empresa. 


Es un grito del corazón que se ha convertido en una solución concreta. Una innovación nacida de un profundo hartazgo, impulsada por una familia comprometida, y adoptada por aquellos y aquellas que se niegan a dar la espalda al océano en nombre de la facilidad.. 


K-Ren es una promesa: la de navegar sin dañar.


No hemos inventado el océano, pero hemos elegido cómo protegerlo.







Il y a des colères qui changent le monde.


Celle de Bernard Doriez est née d’un constat brutal : chaque carénage, chaque antifouling appliqué sur les coques de bateaux, empoisonnait silencieusement les fonds marins qu’il chérissait. Marin de cœur, architecte textile de métier, Bernard n’a pas accepté cette fatalité. Il en avait marre. Marre de polluer par habitude. Marre de faire "comme tout le monde".


Alors il a réfléchi. Et il a inventé.

Une idée simple, mais révolutionnaireire

En 2004, Bernard imagine une housse textile sur mesure, capable de protéger les coques sans recourir aux biocides toxiques. Une solution élégante, efficace, et surtout propre


Il dépose un brevet, développe un logiciel, sélectionne des matériaux spécifiques. Pendant des années, il teste, ajuste, perfectionne. Puis en 2020, intervient Lucie, sa fille, avec qui il fonde K-Ren, une entreprise familiale portée par une vision claire : protéger les bateaux et la mer autrement.

Une alternative durable au carénage traditionnel

Fini les grattages, les peintures abrasives, les pollutions invisibles. Avec K-Ren, les plaisanciers optent pour une mer plus saine, sans antifouling. Une housse dure en moyenne dix ans et représente un investissement à la fois éthique et économique. 


Son efficacité est prouvée, puisqu’à ce jour, K-Ren équipe plus de 300 bateaux en France.

K-Ren, ce n’est pas juste une entreprise. 


C’est un cri du cœur devenu solution concrète. Une innovation née d’un ras-le-bol profond, portée par une famille engagée, et adoptée par celles et ceux qui refusent de tourner le dos à l’océan au nom de la facilité. 


K-Ren est une promesse : 

celle de naviguer sans nuire.